Maragall, con respecto a la reforma estatutaria, dice aquello que piensan la mayoría de catalanes
El pasado lunes, día 23 de
abril, se conoció
públicamente, aquello que
piensa Pasqual Maragall,
sobre como han ido las
cosas en la cuestión de la
reforma del estatuto catalán.
Y diría que, a tenor de cómo
se desarrolló el referéndum
que, refrendaba dicha
reforma, se podría decir que,
la mayoría de catalanes
coinciden con la perspectiva
del propio Maragall, de ahí la poca participación en el referéndum, y además,
produciéndose nada menos que un 10% de votos en blanco, lo cual, es del todo
significativo, y un clara muestra de que, los ciudadanos han dado un toque a los
políticos.
Maragall considera que, visto desde la perspectiva de hoy, tanto esfuerzo para
reformar el Estatut "no valía la pena" y que fue "un error" proyectar esa reforma
en vez de llevar a cabo la reforma de la Constitución, en una entrevista que
publica el semanario italiano Europa.
El expresidente de la Generalitat afirma en el rotativo: "Por un lado (con la reforma
del Estatut), obtuvimos lo que parecían las cosas más importantes, el
reconocimiento de las competencias; por otro, cambiamos el contenido de la
política social, de la política urbana y administrativa". Pero matiza: "Creo que
cometimos un error, proyectar la reforma del Estatut en vez de una reforma de la
Constitución.
Maragall señaló que el Estatut "está vigente, pero de forma provisional, ya que
hay un recurso ante el Tribunal Constitucional".
Maragall se plantea si visto desde la perspectiva de hoy "¿valía la pena tanto
esfuerzo? 287 artículos, especificar las competencias de Catalunya una por una
en cada campo, la economía, la justicia..." Y se responde: "No, yo creo ahora que
no valía la pena", porque es "un Estatut que aún no es del todo estable".
El expresidente recuerda que el texto "fue aprobado en Catalunya, fue aprobado
por el Parlamento español y por el Senado, con muchas modificaciones, pero aún
así hay un recurso y pasarán años".
Maragall apunta que "quizá habría sido mejor concentrarse en cambiar el artículo
2 de la Constitución, que crea la figura de las autonomías pero no las especifica",
y recuerda que en la Carta Magna no están recogidas con sus nombres y sus
límites geográficos.
Para el expresidente catalán, lo que se debería hacer es añadir en el artículo 2 de
la Constitución el nombre de las 17 autonomías y que se diga que tres de ellas son nacionalidades históricas: Catalunya, Euskadi y Galicia.
Preguntado si hay esbozada una España federal, Maragall señala: "Sí, federal
diferencial, porque en España existen nacionalidades diversas", y agrega que es
"una nación de naciones, la Constitución no lo dice, debe decirlo y debe
nombrarlas".
La reforma del Estatut catalán ha sido, según Maragall, "una manera indirecta de
resolver este error. Pero ha sido tan complicado que no valía la pena".
Pensar que hubiera sido mejor iniciar el proceso mediante la reforma de la
constitución, es bastante acertado, ya que una vez reformada la constitución, la
reforma estatutaria habría sido mucho más cómoda. No obstante, a tenor de la
situación que se da, era impensable que aquellos que aspiran a gobernar algún
día, mostrasen predisposición a avalar la reforma constitucional, la cual cosa era
y es imprescindible, ya que para tirar adelante una reforma constitucional, se
requiere el beneplácito de una mayoría cualificada. Mientras que en el caso de la
reforma estatutaria, solo es preceptivo, el contar con el respaldo de una mayoría
absoluta.
La diferencia entre ambas mayorías, estriba en la amplitud de cada mayoría, ya que
la mayoría cualificada está en 66’51%, mientras que la mayoría absoluta está
en 50’01%.
En esas declaraciones, Maragall no hace alusión alguna, a la circunstancia de que
de no haberse embarcado en la determinación de la reforma del estatuto catalán,
hoy aun sería él quien presidiera la Generalitat de Catalunya.
Es evidente, que la perspectiva sobre la reforma del estatuto catalán, cambio el
14 de marzo del 2004 a las 23:30 horas, debido a que el resultado electoral dio la
victoria a José Luís Rodríguez Zapatero, del cual, desde Catalunya se esperaba
que cumpliera con su compromiso de aceptar la reforma estatutaria en los términos
marcados por el Parlament de Catalunya. Pero ese compromiso, fue en plena
campaña electoral, y además, no se contemplaba que se pudiera ganar las
elecciones, por lo que el compromiso, en realidad era ficticio, no ya para Zapatero
especialmente, pero sí para los dirigentes de peso dentro del partido, tanto a
nivel estatal, como también dentro del sector andaluz del PSC.
Precisamente, el sector andaluz del PSC, al día siguiente de aprobarse la reforma
del estatuto en el Parlament de Catalunya, ya se manifestaron abiertamente, en el
sentido de que lo aprobado por el Parlament de Catalunya, sería recortado
adecuadamente. Cosa que indicaba cual era el interés que tenía el sector andaluz
con respecto a la reforma del estatuto catalán.
Al hablar del sector andaluz del PSC, obviamente me refiero a aquellos dirigentes
de procedencia andaluza, así como también a aquellos que aun no siendo de
procedencia andaluza, sí integran la corriente ajena a las tesis soberanistas que
propugnaba Maragall y su entorno.
